El Autoabastecimiento energético y la apuesta por energías renovables
16 agosto, 2016
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Por Nervis Villalobos. Director Técnico y de Operaciones en Enersia Technology & Innovation.

Hasta hace tan sólo unos años, la dependencia energética del exterior en nuestro país alcanzaba porcentajes muy altos. Así, en  2008 representaba un 81,3% del consumo bruto total. En tan sólo 5 años, el país llegó a disminuir en más de diez puntos esta cifra. En concreto, en el año 2013 las importaciones energéticas llegaron al 70,5%, según el último informe de Eurostat recogido por el Instituto de Estudios Económicos (IEE). En este contexto, aunque España ha reducido y lo sigue haciendo de manera constante sus cifras de importación, la realidad es que sigue estando por encima de la media Europea (53,2%), ocupando el octavo puesto como demandante energético del exterior. Rebajar esta demanda es uno de los objetivos a lograr.

Por otra parte, si tenemos en cuenta los datos globales de Eurostat sobre la UE, en 2008 la dependencia comunitaria energética alcanzaba un nivel medio récord del 54,7%, nivel que disminuyó en 2013 hasta el 53,2%, unos 1.666 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtoe). De estos, a España le corresponderían 127,7 Mtoe.

En el grupo de los 28 Malta por la totalidad, Luxemburgo (96,9%) y Chipre (96,4%), aparecían como los países que mayor porcentaje de energía importaron, mientras  que Rumanía (18,6%), Dinamarca (12,3%) y Estonia (11,9%) se encontraban a la cola de la dependencia exterior. Por otro lado, en la mitad de la tabla,  Alemania, Austria y Grecia registraban cifras levemente por encima del 62%, mientras que por debajo de la media, había países menos dependientes de las importaciones energéticas como Finlandia (48,7%), Francia (47,9%) y el Reino Unido (46,4%).

Sin embargo, en el mismo periodo, la producción propia de energía de la Unión Europea provenía de la nuclear (29%), seguida de las renovables (24%), los combustibles sólidos (20%), el gas (17%), el petróleo (9%) y los residuos no renovables (1%). En total, la UE produjo 790 Mtoe de energía, y de estos España produjo 34,2 Mtoe, de los cuales el 50,5% procedió de renovables, el 42,7% de la nuclear, el 5,1% de combustibles sólidos, el 1,1% de petróleo, el 0,4% de desechos no renovables y 0,1% de gas.

Para poder llegar a lograr un mayor autoabastecimiento y reducir a la vez las importaciones con el consiguiente ahorro de costes, el  modelo energético nacional debe tender a basarse en las energías limpias y sin emisiones.  La Directiva 2009/28 CE y el ordenamiento jurídico español mediante la Ley de Economía Sostenible recogen el objetivo mínimo obligatorio del 20% de participación de las renovables en el consumo final bruto de energía en España, fundamental para el Plan de Energías Renovables 2011-2020.

En España hay grandes posibilidades de aprovechamiento en las fuentes de energía renovable pero han de ser utilizadas de manera eficiente, observando qué

tecnologías ofrecen un mejor aprovechamiento del potencial y teniéndolas en cuenta a la hora de asignar objetivos a nivel sectorial. En algunos impactos como el cambio climático, la contribución de las energías renovables es determinante. En los últimos años, las tecnologías de mayor crecimiento han sido la eólica, fotovoltaica, biomasa y termoeléctrica, respetuosas con el medio ambiente y la economía española, ya que reduce así su endeudamiento y su fuerte dependencia de los combustibles fósiles del exterior.

Entre las renovables, la  eólica fue la tercera fuente de generación eléctrica nacional en 2015. España es el segundo país de la UE por potencia instalada después de Alemania  y el quinto en el mundo, tras China, Estados Unidos e India. Es además, uno de los primeros en integración de la eólica en red. La eólica es una fuente de energía autóctona que ya genera el 20,9% de la electricidad nacional, y ayuda a evitar importaciones de combustibles fósiles por valor de unos 2.000 millones de euros al año.

En lo referente a energía Solar, España cuenta con una posición geográfica privilegiada, ya que es uno de los países con mayor cantidad de horas de sol. Es una fuente de energía eléctrica renovable que se encuentra en una fase avanzada de desarrollo, instalación y aprovechamiento, pero las regulaciones legislativas posteriores han ralentizado la implantación de esta tecnología.

La producción de “pellets” en biomasa  ha ido en continuo crecimiento. Este tipo de energía renovable se ha multiplicado por diez en los últimos años. En generación eléctrica y en producción térmica, es la mayor renovable.

El Hidrógeno, como elemento sostenible

Siguiendo en la línea de minimizar importaciones energéticas, hace tan sólo unos días, Zaragoza acogía el XXI Congreso Mundial de la Energía del Hidrógeno celebrado por primera vez en España y en el que se presentaba este elemento como clara apuesta de autoabastecimiento energético. En el mismo se dieron cita cerca de 900 profesionales del sector de más de 50 países, que destacaron la sostenibilidad de este tipo de energía.

El presidente de la Asociación Española del Hidrógeno, Javier Brey, aseguró durante este encuentro que “España podría controlar su patrimonio energético con el hidrógeno perfectamente y dejar de importar combustible del exterior. El dinero que se está invirtiendo en importaciones en muchos países puede ser empleado en producir localmente ese combustible. Alemania o Japón  son un claro ejemplo y España podría hacer lo mismo perfectamente”. Según Brey “si se toma en cuenta, con una buena planificación se podría desarrollar la tecnología del hidrógeno,  disminuyendo la dependencia energética con el exterior y reduciendo la contaminación atmosférica”.

Por su parte el presidente de la Association for Hydrogen Energy, Nejat Veziroglu,  explicó que el hidrógeno no produce contaminación, ruido o gases de efecto invernadero y que es la energía “más eficiente” y “más barata”.

En el mismo marco del Congreso de Zaragoza, Victor Audera, director general de Industria y de la pequeña y mediana empresa,  opinaba que “el sector del hidrógeno es una excelente oportunidad industrial y que la mejora tecnológica ayudará a paliar la dependencia energética que hay en España. La transición no va a ser fácil, puesto que existen todavía importantes barreras que hay que superar, como son la falta de infraestructuras”, explicó. En este contexto,  Audera afirmó que España tiene que estar sin lugar a dudas entre los países a la cabeza en energía de hidrógeno, pero para ello hay que adaptar la industria española a las tecnologías alternativas.

 

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